This App is Not for you: os resumimos cómo fue el evento de presentación

El pasado 5 de junio presentamos los resultados de la investigación This App is not for you: Bias and externalities in police/community interaction tools. The Catalan case realizada con la ayuda de la Open Society Foundations for Europe. Con este estudio (que podéis leer y descargar aquí) nos hemos preguntado: ¿Cómo se utiliza la tecnología en el ámbito de la policía comunitaria? ¿El uso de nuevas tecnologías digitales aumenta o debilita los propósitos de la orientación propia de la policía comunitaria?

Queríamos conocer las tecnologías que más se están utilizando (básicamente, las aplicaciones móviles, las redes sociales, dispositivos como tabletas, los drones y cámaras de videovigilancia, además de las bases de datos). En el estudio nos centramos en el caso de las policías comunitarias en Catalunya, fijándonos en los mecanismos de adopción y los procesos de legitimación que hay detrás de la implementación de tecnología. ¿Podrían estas tecnologías cambiar la relación entre policía y comunidad?

Metodología

Para ello, hemos llevado a cabo 2 grupos focales con agentes de la policía de rangos intermedios y altos, 2 grupos focales con organizaciones sociales de defensa de derechos humanos y de organización vecinal, y entrevistas semi-estructuradas con representantes de ambos grupos (policía y ONGs). Realizamos también una encuesta que, gracias a la colaboración de los 3 policías que formaban parte del “board” del proyecto y también del Colegio de Criminólogos de Catalunya, pudimos hacer llegar de manera online a 53 unidades de policía local de Catalunya de las 230 unidades existentes, incluyendo ciudades grandes y municipios pequeños. Finalmente, hicimos una etnografía digital, que se añadió durante el proceso de investigación, que dedicamos a conocer la actividad de los grupos parapoliciales en Barcelona, cómo actúan en las redes y en qué medida sus dinámicas son disruptivas respecto de los objetivos de la policía comunitaria.

En la investigación queríamos saber si las TIC podían dar más fluidez y confiabilidad a la relación entre comunidad y policía, beneficiando así a los fines de seguridad comunitaria. Partíamos de 3 preguntas de investigación planteadas inicialmente: 

1- Ante la existencia de una distancia entre policía y comunidad, ¿podía la tecnología incidir en el distanciamiento o al acercamiento entre ambos actores?

2- En qué medida las TIC podrían contribuir a la estigmatización de ciertos grupos sociales cuando se utilizaban como mecanismo de relación de proximidad, y cómo la tecnología podría funcionar en los terrenos de la vigilancia y la inteligencia en el ámbito de la policía comunitaria. 

3- ¿Podría la tecnología ser un elemento contrario a diferentes ejes objetivos de la policía comunitaria, como la cohesión social o el intercambio de información? ¿Podría ser un instrumento disruptivo en el sentido que la propia comunidad o la ciudadanía la utilice como un mecanismo parapolicial?

Del trabajo cualitativo aprendimos que...

  • Según la policía, la distancia policía-comunidad tiende a decrecer con la intervención tecnológica, sin embargo, para la mayoría de las organizaciones sociales entrevistadas esa distancia puede llegar a ser útil, por diferentes motivos, sobretodo en casos de grupos vulnerables.
  • Para la policía, la visión predominante es que las tecnologías pueden tener un impacto positivo en la comunidad y que en gran medida (alrededor de un 90% en el caso de la encuesta) no son instrumentos que puedan conllevar cierta discriminación de grupos sociales sujetos a estigmatización.
  • Las organizaciones matizan estas visiones, por un lado en relación a los objetivos de cada organización, muchas veces el impacto de tener presencia en estos medios digitales puede llevar diferentes inconvenientes, también el grado de utilidad que se observa es relativo al tipo de vigilancia que se puede ejercer (la potencialidad para la vigilancia) y también se introducen elementos que tienen que ver con la brecha digital, en relación con el grado de exclusión que experimenta cada ámbito social.
  • En cuanto a la vigilancia vinculada a la estigmatización de grupos específicos hay diferentes casuísticas, por lo general este distanciamiento que se plantea con la policía radica en el que la confianza, que es un elemento de base de la policía comunitaria, no parece estar presente. Así, ante esta falta de confianza, la utilización de tecnologías sólo se ve útil en aquellos casos donde permiten poder identificar un abuso policial.
  • Como casos que ven más positivamente la implementación tecnológica hay actores que demandan más policía comunitaria y mecanismos adaptados a grupos ya excluídos, justamente en el caso del barrio del Raval y otros barrios, por ejemplo en el caso de violencia de género o de gente mayor, para poder incluirlos mejor a través de estas tecnologías, pero a la vez con una mayor presencia policial en las calles.
  • Sobre la disrupción: analizando la cuenta más seguida en Twitter, Helpers (@bcnhelpers), sólo mirando la nube de palabras se puede observar como la visión que predomina es la de la persecución del delito desde una perspectiva de la criminalización y hasta cierto grado de estigmatización de determinados grupos. Por otro lado, el modelo institucional en relación a esos colectivos (como Helpers) ha venido cambiando en los últimos años y se los está también denunciando por parte de la jerarquía policial.

Lo que opinan las organizaciones invitadas a la presentación

A todos ellos y también a todas las demás organizaciones y cuerpos de policía implicados agradecemos mucho su colaboración, ya que sin su ayuda no hubiera sido posible realizar este estudio.

La importancia del factor humano

Jose L. Diego, Policía Local de Valencia

Para este experto en tecnologías y policía comunitaria de la Policía Local de Valencia, la tecnología es una herramienta. Hace hincapié en que, al tratarse de policía local, ya están más cerca del entramado de la comunidad y que desde los años 90 que sobre el terreno trabajan como policía de proximidad, y desde 2005 participan en proyectos europeos de investigación sobre policía comunitaria. Cree que las tecnologías -como las redes sociales, donde tienen mucho seguimiento- se han ido incorporando a un proceso de más calado que es el de la integración en la comunidad y en la sociedad civil, y eso, manifiesta “no se hace únicamente a través de las nuevas tecnologías”, que pueden alimentar y ayudar, pero la base es el trabajo presencial de tu a tu, conociendo e interesándose por los contextos de los diferentes barrios y los problemas de la gente.

La brecha digital puede alejar más la policía comunitaria de los colectivos más vulnerables

Beatriz Fernández Gensana, Arrels Fundació

Se muestra muy de acuerdo con el informe presentado en lo que respecta a las entidades y los colectivos que se encuentran en una situación vulnerable, que lo que requieren es un factor humano y por lo tanto el temor que tienen es que ese factor humano se vea sustituido por la parte tecnológica, es decir, “que se sustituya una persona que tienes delante por un algoritmo”. Pero además, otra reticencia está relacionada con la brecha digital, puesto que en el caso por ejemplo de personas que viven en la calle, el poder hacer un uso adecuado de estos medios o tener una formación ni que sea básica para poderlos utilizar, es una dificultad real. Y finalmente pone énfasis en que muchos colectivos están estigmatizados y que las nuevas tecnologías llevan consigo el riesgo de que eso vaya a más: “contar con aplicaciones móviles o con bases de datos que identifiquen a una determinada persona perteneciente a un determinado colectivo puede llegar a hacerles pasar de víctima a potencial delincuente.”.

El miedo a una mayor sensación de control sobre las comunidades

Kaire Ba Dejuan, Pareu de Parar-me, SOS Racisme – Catalunya

Las comunidades que ya parten de un mayor control ven con temor que con la implementación de tecnología ese control vaya a incrementarse. Hace la reflexión de que la preocupación es que se establezcan mecanismos de control a las comunidades pero no de evaluación policial: “Hemos insistido mucho en que si por favor se podrían establecer, a nivel por ejemplo de algunos ayuntamientos, algún tipo de evaluación policial inspirado en el proyecto PIPE (Identificación Policial Eficaz) para ver a quién se identifica y así poder analizar estos datos y ver si había desproporcionalidad. Y realmente ha sido muy difícil, nos hemos encontrado con muchos “no”, pero luego hemos visto que a la hora de establecer mecanismos de evaluación a las comunidades, entonces sí.”Para Kaire sería interesante poder evaluar el trabajo policial que a veces genera y reproduce ese estigma social, puesto que ahí hay que intervenir también para poder erradicar ciertos procesos colectivos y dinámicas.

La tecnología predictiva nos puede llevar a construir algoritmos que profundicen estigmas y discriminaciones

Andrés G. Berrio, Centre Irídia

Ve muy necesario introducir mecanismos y proyectos para acercar las problemáticas de determinadas comunidades, y eso es algo positivo que nos puede traer la tecnología, pero al mismo tiempo la tendencia hacia movernos a un campo de actuarialismo penal, en el cual se busca predecir el actual riesgo delictivo, “nos puede llevar a construir algoritmos que puedan reproducir determinados posicionamientos que están realizados por personas y que pueden acabar profundizando en según qué estigmas, discriminaciones, etc.”También comenta que el policía de proximidad se topa con problemas que son de raíz estructural y que deberían ser abordados desde este prisma por parte de las instituciones y de la sociedad en su conjunto. Asimismo, opina que para que la policía comunitaria pueda funcionar bien hay que analizar la prevención del delito desde una perspectiva social mucho más amplia, y que “sin políticas realmente sociales que puedan abordar toda una serie de situaciones y perspectivas va a ser muy complicado generar vínculos efectivos”.

Podéis ver todo el evento aquí: