Cuando el Big Data se transforma en BadData

Datos erróneos en documentos oficiales, domiciliaciones bancarias a nombre de otra persona, suscripciones no autorizadas…

Todo eso y más son ejemplos de BadData.


 

Se estima que cada persona genera 1,7 MB de datos por segundo. Esto es más de lo que cabría almacenar en un smartphone de 128 GB de capacidad. En un solo día. Estos datos circulan por múltiples canales. Son recogidos, tratados y utilizados con diferentes propósitos y, a veces, esto sale mal. Es entonces cuando el Big Data se transforma en BadData.

Arriba mostramos algunos de los primeros testimonios recogidos por la campaña #BadData con la que queremos desmitificar el Big Data y concienciar sobre sus riesgos.

El papel del BadData en la toma de decisiones

Los algoritmos se entrenan a partir de grandes cantidades de datos para ser capaces de tomar decisiones por sí mismos. Estos datos, conocidos como Big Data, pueden estar corruptos, incompletos, desactualizados, ser inútiles o ilegales. Cuando un algoritmo es entrenado a partir de este tipo de información, sus decisiones tendrán un impacto negativo sobre la sociedad.

 

Ponemos en marcha la campaña BadData para recopilar las historias de aquellas personas que  han sufrido las consecuencias sociales, éticas o económicas derivadas de una mala recogida, gestión, almacenamiento y procesamiento de sus datos personales. El objetivo es dar visibilidad a este problema, más extendido de lo que cabe imaginar, y cuestionar la idea establecida sobre la superioridad de los sistemas de datos frente a las decisiones humanas.

 

La campaña estará activa hasta el 1 de julio.



¿También tienes una historia de #BadData? ¡Entra aquí y cuéntanosla!

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