TIC y género: Fase 1

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El ecosistema de las TIC desde la perspectiva de género en Barcelona

 

Fase 1 (presentación)      ·   Fase 2 (resultados)   ·  Fase 3 (difusión)

 


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Presentación del proyecto

 

EL CONTEXTO

 

Actualmente, las TIC están cambiando a gran velocidad la economía (Castells, 1996) TIC i gènere así como diversos campos sociales y procesos productivos, como la educación, el comercio, la distribución o la logística. Dichos ámbitos no solo se están viendo reconfigurados en términos de la automatización y digitalización de procesos, debido a la incorporación de nuevas herramientas de la comunicación y desarrollo tecnológico, sino que están sufriendo un acelerado proceso de transformación socio-tecnológica. Esto implica múltiples cambios que abarcan nuevos mecanismos de acceso a servicios educativos o modelos emergentes de relaciones laborales. Una problemática particularmente importante en este contexto es el balance de género en los diferentes campos de aplicación y desarrollo de las TIC que van de la formación profesional al mundo laboral.

 

La brecha digital de género

Desde el ámbito académico, y en especial desde la investigación feminista, se ha demostrado la existencia de la llamada brecha digital de género (Navarro Beltrá, 2009; Gil-Juárez, et. al., 2012; González-Palencia Jiménez, 2016). En sus inicios, el término sólo se refería a las diferencias de acceso a las tecnologías por parte de las mujeres; no obstante, a medida que la investigación y los procesos tecnológicos fueron madurando, el concepto se extendió también al estudio de las desigualdades en el uso, la apropiación y las posibilidades de participación en el diseño y desarrollo tecnológico. La literatura científica, basándose en una larga tradición de estudios empíricos sobre el tema, ha llegado a consensuar una definición multidimensional del término, que recoge los siguientes tipos – o dimensiones – de brecha digital de género:

 

  • Brecha de acceso a las tecnologías: Esta primera dimensión hace referencia a la acción de acercarse o disponer de las infraestructuras TIC. En particular a infraestructura, equipamiento, dispositivos o Internet.

 

  • Brecha de creación: hace referencia a la participación desigual de mujeres y hombres en la configuración y desarrollo de todo el entramado TIC (creación de hardware, diseño de programas, gestión de redes, consultoría informática, etc.). Esta segunda brecha está relacionada, por lo tanto, con la brecha del conocimiento y, más específicamente, con las “habilidades digitales” (digital skills) necesarias para vivir y trabajar en sociedades caracterizadas por la importancia creciente de la información y del conocimiento; lo que se denomina digital literacy. Este término fue acuñado para definir la capacidad de las personas para adaptarse a las nuevas TIC (Gilster, 1997) y, especialmente, a Internet. Desde entonces se ha utilizado para definir al conjunto de habilidades técnicas, cognitivas y sociales necesarias para desempeñar tareas en entornos digitales y tecnológicos.

 

  • Brecha en el uso y en los tipos de uso: esta es una brecha que se relaciona con el uso de los servicios o aplicaciones TIC más avanzados (chats, escuchar radio, ver televisión, colgar contenidos en una web, acceder a determinados servicios, etc.). Es decir, esta brecha hace referencia a las diferencias en los beneficios generales que las TIC proporcionan a hombres y mujeres para satisfacer una necesidad o para realizar ciertas actividades en el terreno de la comunicación o el ocio.

 

En el contexto español, los datos muestran que cada vez se matriculan más mujeres en las universidades del país, pero no existe uniformidad en las distintas áreas de estudio, por lo que el incremento de mujeres no se traduce en una compensación de aquellas áreas con desequilibrios tradicionales de género (Gil-Juárez, Feliu y Vitores; 2012). Concretamente, el porcentaje de mujeres es claramente inferior en el sector técnico. Estamos ante un fenómeno vinculado a la infrarrepresentación de las mujeres en los sectores estratégicos de la educación, la investigación y el empleo relacionados con las ingenierías y las TIC en general (Booth et al., 2010; Castaño, 2008) y, por lo tanto, vinculado a una suerte de dominio masculino en estos sectores. Los estudios desarrollados sobre este tema coinciden en señalar como una de las causas de dicha infrarrepresentación femenina, la representación social y cultural hegemónica sobre las tecnologías como competencias propias del género masculino (Hayes, 2008).

 

Esto implica que cualquier estrategia que utilice la tecnología como instrumento de promoción social (e.g., reducción de desigualdades), económica (e.g., innovación y conocimiento) y política (e.g. regeneración democrática), debe ir precedida por un estudio riguroso sobre las posibles desigualdades que los procesos tecnológicos reproducen

 



BARCELONA:  transición hacia la Soberanía Tecnológica

En Barcelona, la promoción y utilización de las TIC es un eje transversal a prácticamente todos los ámbitos económicos, políticos y sociales. Como señala el plan del Ayuntamiento Mesura de govern: transició cap a la Sobiranía Tecnológica del Comisionado de Tecnología e Innovación Digital, en los últimos años la transformación tecnológica ha sido un elemento clave como parte de una agenda más general orientada a desenvolver mejores políticas sociales, como la vivienda social, la reducción de la pobreza o la creación de puestos de trabajo en el futuro.

 

El estudio La brecha digital en la ciudad de Barcelona, realizado en 2016 por iniciativa del Mobile World Capital Barcelona examinó el fenómeno de la brecha digital en la ciudad y se aproximó, en particular, a la brecha digital de género. Se ha definido de este modo a distintos tipos de exclusión digital que, como ha demostrado la literatura, correlacionan con factores como la edad, la pertenencia étnica, la categoría socio-profesional o el lugar o país de residencia. La convergencia de estos factores contribuye a profundizar, paralelamente, la exclusión digital (Vergés, Cruells y Hache, 2009). Además, la brecha digital no se produce sólo entre sujetos de diferentes culturas o diferentes edades, sino que afecta también de forma diferente a hombres y mujeres (Arenas, 2011), diferencias que constituyen el objeto de análisis de este estudio. na mayor diferencia se produce en los usos que cada grupo da a las mismas: los hombres realizan más actividades comerciales y de mantenimiento de webs y blogs mientras que las mujeres se centran principalmente en actividades relacionadas con la salud y los cuidados.

 

Esto implica que cualquier estrategia que utilice la tecnología como instrumento de promoción social (e.g., reducción de desigualdades), económica (e.g., innovación y conocimiento) y política (e.g. regeneración democrática), debe ir precedida por un estudio riguroso sobre las posibles desigualdades que los procesos tecnológicos reproducen. Dicha estrategia debe considerar también los distintos contextos sociales que dan lugar a desiguales desarrollos tecnológicos, en función de factores como las necesidades identificadas o promovidas mediante estrategias de marketing en cada uno de ellos. La exclusión de mujeres en este campo, de no tenerse en cuenta y de no ser abordada adecuadamente, puede representar un fracaso para aquellos proyectos o discursos emancipadores y transgresores mediante las tecnologías, ya que los propios sistemas tecnológicos, diseñados e implementados en contextos atravesados por la desigualdad entre hombres y mujeres, conllevan un sesgo de género que reproduce, o incluso incrementa, la desigualdad existente.

 

 

 


El proyecto TIC y génere

El estudio parte de la problemática presentada y tiene por objetivo establecer un diagnóstico preliminar que permita abordar adecuadamente las políticas de género en el campo de las TIC. Así, busca analizar cuantitativa y cualitativamente el ecosistema de las tecnologías de la información y la comunicación en Barcelona desde la perspectiva de género atendiendo a cuatro ámbitos: (1) educación, investigación y conocimiento; (2) asociativo y comunitario; (3) laboral y (4) de las políticas y actuaciones públicas.  Desde un enfoque cualitativo, la metodología establece una aproximación diferencial para cada uno de estos ámbitos con el fin de recoger la información pertinente en cada caso de manera viable, eficiente y con validez científica. Por otro lado, si bien este trabajo se ha orientado a analizar cada ámbito estudiado en su autonomía relativa, la estrategia metodológica tiene en cuenta la necesidad de definir las correlaciones entre cada uno de estos ámbitos estudiados y las relaciones causales que dan origen y perpetúan la brecha digital de género en la ciudad.

 

En este contexto, las estrategias metodológicas flexibles participativas y mixtas seleccionadas combinan métodos de recopilación de datos tanto reactivos como no reactivos (Berg, 2007) e incluyen las siguientes técnicas de recolección de información:

a) Análisis de datos de tipo cuantitativo obtenidos de fuentes secundarias. Estos, como determina la propuesta, se ciñen al periodo 2016-2017. Para analizar la evolución de las cifras ha resultado de utilidad compararlos con los de años anteriores.

b) Investigación de escritorio, con el fin de hacer un examen exhaustivo de toda la literatura pertinente, programas, planes de acción relacionados con la tecnología y género en la ciudad de Barcelona.

c) Entrevistas semiestructuradas a mujeres relevantes en cada uno de los ámbitos del análisis, que fueron seleccionadas tras una primera elección de perfiles y la consulta de estos con la entidad licitante. En los casos en los que dichas mujeres no pudieron (o decidieron no) participar, se buscó otro perfil similar. En este sentido, algunas de las entrevistadas finales fueron reconocidas a través del efecto “bola de nieve”.

d) Encuesta a empresas del sector TIC ubicadas en Barcelona o con una sede en la ciudad para obtener datos precisos y no disponibles públicamente sobre la gestión de temas de género en
las mismas; es decir, si aplican medidas para atraer el talento femenino, acciones positivas o algún tipo de práctica que mejore las condiciones de las mujeres o ayude a reducir la brecha de género en este campo.

e) Solicitudes concretas de información a distintos proyectos, organizaciones y asociaciones que trabajan en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación para ampliar el conocimiento sobre los mismos.

 

 

 

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